domingo, 18 de febrero de 2018

Creamos un relato partiendo de una frase

Después de ver este vídeo...

1. Elige una de frases que se dicen en el vídeo (sin palabras malsonantes),
2. Redacta un relato en 1ª persona Drive partiendo de esa frase de un mínimo de 15 líneas y con una parte de diálogo y algo de descripción,
3. Añade una imagen relacionada con la historia tomada de Pixabay ya que están libres de derechos de autor,
4. Descarga el archivo en formato pdf,
5. Súbelo a Issuu para crear un libro,
6. Inserta el código html en tu blog,
7. Comparte la publicación.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Varios: tipos de conjunciones, Kahoot sobre sintaxis, perífrasis y literatura de la Edad Media y Examen sobre la globalización.

1º ESO: Tipos de conjunciones: esquema y oraciones para clasificar las conjunciones y propuesta de texto para utilizarlas (enlace al documento).

3º ESO: Kahoot para repasar la Literatura de la Edad Media, los tipos de perífrasis verbales y las funciones sintácticas de la oración simple (enlace al documento).

3º PMAR: Examen de Ciencias Sociales sobre la globalización partiendo de un fragmento de un relato de Pilar Pedraza: "Las niñas que cosían estrellas" tomado de Mystic Topaz (enlace al documento).

viernes, 2 de febrero de 2018

Cortometrajes para aprender valores

     Hoy toca meditar y, si acaso, aprender algún valor que nos haga más conscientes de la importancia de todo lo que nos rodea. 

     Para ello, entra en este enlace para acceder a una serie de cortometrajes. Con ellos podremos aprender una serie de valores. 

     Elige uno de ellos. Después de verlo, entra en este foro y responde a las preguntas que se plantean de manera argumentada, creando un texto coherente y con corrección ortográfica. 

     Cuando algún compañero/a haya escrito su respuesta contéstale expresando tu opinión de forma respetuosa.

jueves, 1 de febrero de 2018

Lenguas y dialectos en España

        Como ya sabrás, en algunas comunidades autónomas se habla más de una lengua. Estas lenguas pueden hablarse de manera diferente, es decir, poseen variedades dialectales. No es lo mismo el castellano que se habla en Galicia que el que se habla en Andalucía, por ejemplo. Entrando en este enlace podrás escuchar cómo suenan tanto las lenguas habladas en la Península como sus variedades geográficas. 



        El origen de todas estas lenguas es el latín vulgar, la lengua hablada por los soldados romanos que invaden la Península (III a. C-I d. C). La evolución que sufrió el latín vulgar fue diferente en cada territorio, lo que dio lugar a las que conocemos como lenguas romances: castellano, gallego, catalán, portugués, sardo, rumano, francés... Su origen común es lo que hace que existan muchas similitudes entre ellas. 




        Entrando en este enlace accederás a un cuestionario sobre las lenguas romances habladas en la Península y sus variedades regionales.

domingo, 14 de enero de 2018

Así deslocaliza el mundo desarrollado los procesos contaminantes

        

Así deslocaliza el mundo desarrollado los procesos contaminantes

China ha vetado la importación de 24 categorías diferentes de desechos y pone en aprietos a numerosos países



         Es lógico pensar que, cuando uno desecha un aparato electrónico en un punto designado para tal efecto o tira basura reciclable en el contenedor del color apropiado, los materiales serán procesados cerca para su aprovechamiento, con la consiguiente reducción del impacto medioambiental que tendrían de otra forma. Pero no siempre sucede así. Para confirmarlo basta darse una vuelta por el distrito de Guiyu, en la ciudad china sureña de Shantou.

        Aquí, las montañas de basura electrónica y de plástico alcanzan proporciones épicas. Y dan trabajo a miles de personas que se dedican a su reciclaje. Algunos se especializan en recuperar componentes de teléfonos móviles, en los que las etiquetas en numerosos idiomas certifican que son importados; otros prefieren el plástico porque es más sencillo de manipular; y los que cuentan con recursos más avanzados extraen cobre y oro de todo tipo de aparatos electrónicos.

        Hasta 2013, el trabajo se realizaba de forma precaria en talleres ubicados en los bajos de los edificios. La mayoría de las empresas que se dedicaban al reciclaje eran familiares y se regían por una sola norma: la del máximo beneficio. Aunque hace un lustro las autoridades ordenaron que los 1.200 talleres registrados en el lugar se uniesen en 29 empresas de mayor tamaño y se mudasen a un nuevo parque industrial dedicado al reciclaje, Guiyu sigue oliendo a plástico quemado y la actividad ilegal resiste aquí y allá.

        Pero todo puede cambiar ahora, porque el 1 de enero entró en vigor la nueva normativa china que prohíbe la importación de 24 tipos de residuos, entre los que se encuentran diferentes plásticos, papel y textiles. No es asunto baladí, porque desde la década de los ochenta el gigante asiático es el principal comprador de este tipo de basura que, generalmente, procede de países desarrollados. En total, en 2015 China importó 46 millones de toneladas de desechos que, después de ser reciclados, sirven para satisfacer en parte la enorme demanda interna de materias primas. En 2016, el 56% de toda la basura que se movió por el mundo acabó en el país de Mao.

        Pero como sucedía —y continúa sucediendo a menor escala— en Guiyu, la falta de instalaciones adecuadas y el procesamiento de cantidades tan grandes de desechos provoca graves daños medioambientales —en esta localidad los ríos son de color negro— y preocupantes problemas de salud en la población —Guiyu tiene uno de los índices más elevados de cáncer—. “La prohibición ayudará a reducir los riesgos medioambientales que provoca esta basura y también servirá para aumentar la capacidad que tiene el sector del reciclaje en China para abordar el rápido aumento de los desechos producidos por los 1.300 millones de chinos”, explicaba el pasado día 15 un artículo del diario oficial China Daily.

     


        


        No en vano, aunque todavía no alcanza los casi 300 millones de toneladas de basura producidos anualmente en Estados Unidos, China se acerca rápido a esas cifras: el año pasado produjo 190 millones. El crecimiento del consumo, sumado a factores como el auge del comercio electrónico, que va ligado a un mayor uso de materiales necesarios para el embalaje, ha hecho que China se sitúe casi a la par del mundo desarrollado en la producción de residuos.

        Es una coyuntura complicada para el Gobierno de Pekín, que está poniendo en marcha todo tipo de medidas para aumentar la eficiencia industrial, reducir su crónica dependencia de los combustibles fósiles y también los niveles de contaminación —este año ha logrado disminuir considerablemente la polución atmosférica en Pekín, una de las ciudades más afectadas—. El veto a la importación de basuras se enmarca dentro del ambicioso vuelco que quiere dar el país más poblado del mundo, y se va a notar con fuerza en el resto del planeta.

        Es una coyuntura complicada para el Gobierno de Pekín, que está poniendo en marcha todo tipo de medidas para aumentar la eficiencia industrial, reducir su crónica dependencia de los combustibles fósiles y también los niveles de contaminación —este año ha logrado disminuir considerablemente la contaminación atmosférica en Pekín, una de las ciudades más afectadas—. El veto a la importación de basuras se enmarca dentro del ambicioso vuelco que quiere dar el país más poblado del mundo, y se va a notar con fuerza en el resto del planeta.

        De hecho, ya lo está haciendo. El mismo día 1, cuando entró en vigor la nueva normativa, la radio PRI informó de la enorme cantidad de basura que son incapaces de procesar las plantas de reciclaje de Estados Unidos, un país que el año pasado exportó 37 millones de toneladas de desechos —4.000 contenedores diarios— por un valor de 16.500 millones de dólares (unos 13.700 millones de euros). Un tercio tuvo como destino China.

        Al día siguiente, el diario The Guardian se hizo eco de una situación similar en el Reino Unido. “Durante 20 años hemos exportado nuestro plástico a China, y ahora la gente no sabe qué va a suceder”, reconoció al periódico británico el director de la Asociación de Reciclaje del país, Simon Ellin. Según Greenpeace, Gran Bretaña ha exportado 2,7 millones de toneladas de desechos plásticos a China desde 2012. Una cantidad que supone dos tercios del total. Y, en la primera década de este siglo, un 87% del plástico recogido en la Unión Europea para su reciclado acabó en el gigante asiático.

      En definitiva, el Primer Mundo ha deslocalizado su polución trasladando la producción contaminante a países pobres. Desde la industria pesada y el procesamiento de materias primas, hasta los textiles. En el subcontinente indio, por ejemplo, la producción de ropa no solo tiene un elevado coste humano. El inadecuado —y a veces inexistente— tratamiento de aguas residuales en las fábricas se ha convertido en una de las principales fuentes de contaminación de sus vías fluviales y, por ende, también de las tierras aledañas.

        Fuentes de la industria reconocen que hacen falta unos 5.000 litros de agua para producir un solo pantalón vaquero con aspecto desgastado. “Sería difícil cumplir con las normativas europeas, así que lo hacemos en Bangladés”, reconoce un responsable de producción de una marca occidental que pide mantenerse en el anonimato. “Hacer bien las cosas es caro y difícil, porque, aunque a veces se lleven las manos a la cabeza con algún reportaje sobre las condiciones laborales, a los consumidores lo que más les preocupa es el precio”, sentencia.

    Nadie duda de que esta deslocalización de la contaminación y del trabajo semiesclavo va a continuar inmutable, aunque el auge de China —y el consecuente aumento de sus costes— hará que se centre en otros países. Sobre todo en el sudeste asiático y en el subcontinente indio, donde los niveles de renta todavía son menores, el Gobierno propicia la fabricación de productos con poco valor añadido como fuente de empleo y de riqueza, y las normativas medioambientales y laborales resultan más laxas.

      Buen ejemplo de ello es el desguace de gigantescos barcos de todo tipo de banderas en las costas de Chittagong, en Bangladés. Aunque la situación ha mejorado sensiblemente en los últimos años, el proceso se sigue realizando a la vieja usanza: a mano, con herramientas muy rudimentarias y sin ningún tipo de equipamiento de seguridad. Las bolsas de gas que se forman en los tanques de combustible son un peligro que causa numerosas muertes cada año entre los desguazadores, y la limpieza de los mismos convierte las playas en franjas de arenas negras.

        No muy lejos de allí, en la capital, Dacca, el reciclaje de basura procedente de los cinco continentes se realiza de forma similar. Pequeñas instalaciones convierten el plástico en lascas, y un ejército de trabajadores —entre los que no faltan niños— completan el proceso para que diferentes empresas puedan reutilizar el material. “Aquí la mayoría del plástico viene de Europa. Otras fábricas reciben el de Estados Unidos”, comenta uno de los responsables. A su alrededor, junto a un río mugriento, mujeres y adolescentes descalzos y desprovistos de cualquier protección clasifican los plásticos según su color y consistencia. Ninguno piensa en las consecuencias que esa labor puede tener para su salud y la del propio país. Bastante tienen con trabajar para llevarse algo a la boca. [...]

        En Guiyu, no obstante, están convencidos de que la basura occidental continuará llegando a pesar de la prohibición, porque una parte importante entra de forma ilegal. “Algunas empresas privadas involucradas en este contrabando separan lo aprovechable y no procesan apropiadamente el resto, lo cual puede continuar contaminando el entorno”, comentó Jiang Jianguo, profesor de la Facultad de Medio Ambiente de la Universidad de Tsinghua, al diario South China Morning Post.

        En julio del año pasado, las autoridades chinas amonestaron a 800 empresas que no cumplían con las normas de reciclaje. Y en noviembre informaron del arresto de 259 involucrados en la importación ilegal de 303.000 toneladas de basura. “Si todos los países actuasen como China, la contaminación en el mundo se reduciría considerablemente”, señala Akter. “Desafortunadamente, eso no les interesa ni a quienes se deshacen de la basura, ni a quienes la compran”.



jueves, 11 de enero de 2018

Aprendemos a escribir una carta: nos comunicamos y profundizamos sobre nosotros mismos

1. Anota tu correo electrónico en el muro pulsando el símbolo +.
2. Lee cuáles son las características de una carta aquí.
3. Escribe una carta, compartiéndola en Drive, a un/a compañero/a que no conozcas mucho de la clase contándole:

  • cómo han sido tus últimas vacaciones
  • preguntándole sobre sus vacaciones
  • y sobre la vuelta a clase.

4. Comparte la carta también con bicefala10@gmail.com
5. Autoevalúa tu carta a través de este cuestionario y después evalúa la de tu compañero.



6. Escribe una segunda carta respondiendo al compañero/a tratando de no cometer los mismos errores que en la anterior.


Hecho con Padlet

Club de lectura virtual: "Cinco panes de cebada", Lucía Baquedano.

        Entra a nuestro club virtual de lectura sobre la novela: Cinco panes de cebada, de Lucía Baquedano, a través de este enlace y realiza las actividades.